domingo, 23 de junio de 2013

Del seis

Esto no es junio.

No hay hielos en el congelador, ni descansos encima de la mesa. No hay paseos nocturnos, ni atardeceres desde el tejado. No cruzamos el puente a las nueve de la mañana, ni caminamos entre los aspersores a las cuatro. No nos sentamos en el suelo hasta que nos quemen las piernas, ni bajamos las ventanillas del coche para que el aire nos despeine. No hay relojes en la mesilla ni guitarras en el pasillo.

Esto no es junio, y hoy no es veintitrés.

No hay una hoguera en la playa, ni vamos a correr para lanzar el deseo que acabamos de escribir en un trozo de papel. Ni nos vamos a llenar los bolsillos de arena, ni vamos a bailar rodeados de gente hasta quedarnos afónicos, ni vamos a volver cuando amanezca. No voy a darte un abrazo cuando te vea, ni voy a huir cuando me lo devuelvas.

Esto no es junio, y hoy no voy a echar de menos.

lunes, 3 de junio de 2013

La histeria interminable

Lo malo de cuando las cosas van mal es que siempre pueden ir a peor.


¿Lo bueno? Que hace falta muy poquito para mejorarlas.

domingo, 26 de mayo de 2013

Nowhere girl

Alguien me preguntó hace poco que dónde estaba mi hogar.
No supe qué contestar.

¿Qué es exactamente un hogar? ¿Una casa? ¿Un sitio al que volver en Navidad? ¿Un sitio donde puedes pasear en pijama los domingos por la mañana? Pensé en la sensación de volver de vacaciones y deshacer maletas, y el olor a suavizante que inundaba todo cuando llovía y había que tender la ropa dentro. Me acordé de desayunos, de noches viendo nada en la televisión, de sillones descolocados y mantas compartidas. De tardes esperando a que pasara el calor para poder salir a la calle, y noches deseando que se acabara el frío al volver.

Pensé entonces en todos los lugares en los que había vivido y llegué a la conclusión de que ninguno de ellos se adaptaba completamente a la definición, pero en todos había ido dejando motivos para volver. 

Y en ese momento entendí que todos esos motivos son lo que consideraría un hogar.

En ningún sitio, y en todas partes.

domingo, 5 de mayo de 2013

Defectos secundarios

Te habías enfadado. Qué era eso de no mirar al presente. Cuando por fin el pasado dejaba de estorbar te emocionabas pensando en el futuro, y entrabas en ese peligroso círculo en el que el futuro se convertía directamente en pasado. Carpe diem, te decían, aunque si alguna vez habías llegado a saber lo que era eso, parecías haberlo olvidado por completo.

Siempre quisiste más. En el buen sentido, claro. No lo llamaría exigente ni inconformista, casi diría que todo lo contrario, con lo fácil que era hacerte feliz. Pero te cansabas enseguida de todo, maldita sea. Lugares, costumbres y rutinas. No sabías decir exactamente de dónde venías, y mucho menos a dónde querías ir, pero querías más. Conocer más. Aprender más. Supongo que eso era una cosa buena, aunque en cierto modo te iba empujando sin rumbo fijo, de un lado para otro, y te mantenía lo suficientemente lejos de cualquier cosa que pudiera atarte. O quizás esto último lo hacías inconscientemente, y buscabas alguna excusa a la que echarle la culpa, quién sabe. 

Te gustaba que las cosas estuviesen en su sitio, pero si todo estaba ordenado te desquiciabas. A veces tenías esa rara sensación de que el caos de tu habitación era directamente proporcional al caos de tu vida, y quizá por eso odiabas las sillas debajo de montones de ropa y no soportabas las pilas de cacharros sin fregar. 

Ya podías cabrearte y decepcionarte las veces que hicieran falta, que en el fondo daba igual, eras tú. Tú y tu costumbre de no dar explicaciones a nadie. Tus miedos, tus contras, y tu estúpida manía de no escribir en primera persona.

miércoles, 17 de abril de 2013

"¿Has visto cómo he hecho desaparecer la carta 
a unos centímetros de tu cara 
y no te has dado ni cuenta?
Pues lo mismo pero con el tiempo."

sábado, 6 de abril de 2013

Tomar indecisiones

¿Andando o en bici? ¿Ir al cine o verla en casa? ¿Café o té? ¿Con o sin azúcar? ¿El abrigo rojo o el gris? ¿Gafas o lentillas? ¿Reír o llorar? ¿Vienes o te quedas? ¿"November rain" o "Stairway to Heaven"? ¿Tinto o blanco? ¿Cojo el paraguas o no lo cojo? ¿Invierno o verano? ¿Viernes por la noche o sábado por la mañana? ¿Con tilde o sin tilde? ¿Contesto o no contesto? ¿Bailamos o nos sentamos? ¿Frío o caliente? ¿Acústico o eléctrico? ¿Lápiz o rotulador? ¿Leer o escribir? ¿En inglés o en español? ¿Abrazos o besos? ¿Hablar o escuchar? ¿Digital o analógico? ¿Pasta o pizza? ¿Llover o nevar? ¿Querer o no querer?

lunes, 1 de abril de 2013

Abril

Dejemos las cosas claras: no sé qué esperar de ti.

Para no romper la costumbre, has aparecido a traición y casi sin darme cuenta. Por supuesto que te esperaba, pero juraría que alguien ha estado jugando con los relojes, o me he perdido algo.

No tengo ni la más remota idea de lo que me vas a traer, aparte de un par de semanas para dar rienda suelta a mis quebraderos de cabeza. Tampoco pido mucho, la verdad. Aunque podría. Podría ser avariciosa y decir que espero que me soluciones el resto del verano, de una forma o de otra, o que me cuentes historias en un tren mientras suena "Brown eyed girl". Pero como ya he dicho, no voy a ir mendigando momentos y no es época de Reyes Magos, aunque mi bufanda y mis guantes digan lo contrario. Y pasarás de largo, y probablemente ni me dé tiempo a saludar mientras despega tu avión.

Así que seré breve: sorpréndeme.

sábado, 23 de marzo de 2013

#diva

Probablemente no os interese, pero un día (no muy lejano) abriré un blog sólo con cosas de diseño. Hasta entonces, tendréis que aguantar que de vez en cuando deje caer por aquí una entrada de este tipo.

Hoy hemos tenido la oportunidad de visitar De Invasie Van Antwerpen. Alrededor de 70 diseñadores de Bélgica y Holanda han invadido la ciudad para mostrar sus creaciones, y algunos hemos aprovechado la ocasión para ir a buscar inspiración para nuestro proyecto. 






Que la hayamos encontrado o no ya es otra historia diferente.

domingo, 17 de marzo de 2013

La que está cayendo.

Y tú te has quedado en tierra por overbooking. El que dijo eso de "donde caben dos, caben tres", mentía, y  en estos casos las plazas no son numeradas. Por suerte, alguien se ha dejado abierta la puerta de atrás, y vas a poder marcharte sin hacer mucho ruido. Con la que está cayendo.

Y además, llueve.


viernes, 15 de marzo de 2013

Pardon?

Con esto de que se me ha roto el reloj no sé ni en qué hora vivo. Y si a eso le sumamos el sentido de la orientación nulo, obtenemos una combinación bastante interesante. Deambulando sin tiempo ni espacio. Genial.







lunes, 11 de marzo de 2013

#belgianfacts

Puedo adaptarme a comer antes de la una y cenar antes de las ocho. A ponerle mantequilla al pan y a que si pides un ice tea te lo traigan con gas. Después de unos cuantos meses aquí, ya no me resulta raro que una vez por semana las calles se llenen de bolsas de basura, o que no se den dos besos al saludar a alguien. Puedo acostumbrarme a dormir sin persianas, a caminar esquivando bicicletas y a que si te tomas una cerveza en un bar no te pongan ni unos tristes cacahuetes. Incluso a sentarse al sol una tarde en manga corta, y a los dos días sacar la bufanda y el gorro para protegerte de la nieve. Que haya que pagar para ir al baño ya no me parece tan disparatado, y tampoco que haya que salir de casa para poner la lavadora.

Pero lo que todavía no llego a entender es por qué a partir de las seis de la tarde las calles se inundan de carteles de "gesloten" y resulta imposible encontrar un sitio donde poder pasar el rato.

Aparte de los bares, claro.

domingo, 10 de marzo de 2013

Ik heb geen tijd

Esta falsa primavera no ha durado más de cinco días, y me ha dejado como regalo un fin de semana con tazas de leche caliente, miel e ibuprofenos. 

Como consecuencia, mis días vuelven a estar exprimidos hasta el último minuto, y volveré a intentar -inútilmente- coordinar mis horarios con los del resto de la ciudad. La verdad es que me planifican tanto las semanas que cuando llegue julio no voy a saber qué hacer con mis horas, aunque ese tema prefiero dejarlo aparte, al menos por ahora. Bastante tengo con seguir sobreviviendo a la cara B de mi "vida Erasmus".

Y ahora me voy que, para variar, tengo prisa.

domingo, 3 de marzo de 2013

Kinderuniversiteit

Dicen que la imaginación se va perdiendo a medida que vamos ganando años.

Yo nunca he querido creérmelo, pero hoy me han demostrado lo fascinante que pueden llegar a ser las ideas de unos niños de ocho años. Increíble la cantidad de cosas que nos pueden enseñar unas mentes que todavía no están entrenadas, que todavía no tienen límites de ningún tipo. Y lo que son capaces de hacer en cincuenta minutos.


A este paso, nos dejan sin trabajo (más todavía).

lunes, 25 de febrero de 2013

40 (self) tips


Estrésate. Enfádate con el despertador y con quien decidió que las persianas no eran útiles y las cambió por cortinas. Abrígate. Coge la bici cuando hace bueno. Cuando llueve también. Sal de casa temprano y vuelve cuando es de noche. O no. Escucha, mucho. Habla inglés, intenta decir algo en neerlandés. Toma un par de cafés al día, no más de los necesarios. Ríe. Piensa. Coge un mapa, sal del centro, piérdete. Llena la pared de post-its. Roba posavasos de los bares. Conoce. Aprende. Disfruta. Llega hasta la última hoja del cuaderno. Come. A la hora que sea, pero hazlo. Discute. Recuerda que "gratis" se dice "gratis". Por supuesto, haz fotos. Encuentra. Agóbiate. Da patadas y puñetazos. Baila. Desayunad. Sal a la calle cuando más frío hace. Respira. Revuelve. Espera. Cánsate. Duerme, lo que te dé tiempo. Equivócate. Vive.

lunes, 11 de febrero de 2013

192h

A mí este  domingo me está durando  d e  m  a   s    i     a     d    o   .

Y cuanto más lo asumes, más te enfadas.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Ctrl+S

Creo que nunca había tenido tan bien definido ese momento que utilizamos para separar un final del siguiente principio. 
A mi favor, diré que hay cosas que nunca se olvidan. 
Como montar en bici.










domingo, 27 de enero de 2013

#2


Por supuesto que ésto es lo que querías. Y que vas a estar bien y sabes que todo va a ser, por lo menos, tan bueno como hasta ahora. 

Pero no veas cómo va a costar volver a empezar de cero.


sábado, 19 de enero de 2013

Cafetera y manta



                         

                         

                                 


martes, 8 de enero de 2013

Diez años después


"Recomendado para mayores de 12 años"
Y al ver aquella frase escrita en la cubierta trasera, no podía evitar pensar "jo, qué mayor soy, leo libros para mayores". Y es que, cuando aún me faltaban unos tres años para cumplir la docena y ya había devorado el libro unas cuantas veces -no una, ni dos-, no entendía por qué aquella frase me recomendaba esperar tanto tiempo para descubrir todo lo que había en su interior. Menos mal que nunca le hice caso.
La verdad, no sé cómo llegó aquella colección a mis manos, pero los recuerdo en la estantería de mi habitación desde que tengo memoria. 

No había superpoderes, ni seres fantásticos, ni misterios, ni aventuras peligrosas. Pero había algo en aquellas páginas que me enganchó desde un principio. Probablemente fuera eso, que no había nada de lo dicho anteriormente. Simplemente, la vida desde los ojos de un niño que -yo calculaba- tendría mi misma edad en aquel momento. ¿Y qué tenía de especial? No era un niño guapo, ni listo, ni famoso, ni tenía una vida interesantísima. Era el típico niño que no tenía ninguna cualidad fuera de lo normal, y además era miope. (Aquí me veo obligada a hacer un inciso y decir que no creo que tenga nada que ver, pero los dos héroes literarios de mi infancia llevaban gafas... aunque esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión). Y ahí estaba, contándome su vida a través de los cristales de sus gafas en siete tomos que yo no me cansaba de leer una y otra vez, presentándome a su familia, su barrio, su colegio y sus amigos. 

Y he de decir que durante muchos años (y me atrevería a decir que todavía me ocurre), cada vez que alguien mencionaba Carabanchel (Alto), automáticamente pensaba en este niño jugando en el Parque del Ahorcado, con su hermano pequeño de la mano, y riéndole las gracias al chulito del barrio con su amigo el de las orejas grandes. Y a su madre, gritándole desde una ventana. Son cosas que marcan, secuelas de la infancia.

Por eso me ha hecho tantísima ilusión, una década más tarde y cuando ya daba esa etapa por cerrada, volver a pasearme por las calles de Carabanchel (Alto) y descubrir que todo sigue (más o menos) como estaba antes. Y, lamentablemente, me ha hecho darme cuenta de que, aunque el niño de las gafas ahora prefiera que le llamen Manolo, los niños que crecimos con él ya no somos tan niños, porque yo lo recordaba de mi misma edad y ahora ya le saco un montón de años.

Pero a pesar de todo, y aunque científicos de todo el mundo hayan estudiado el fenómeno sin encontrar respuesta, seguirá siendo uno de los niños (con gafas) más entrañables del mundo mundial.


martes, 1 de enero de 2013

uno del uno

Llámalo tonterías, enredos, tiempo libre, cuenta pendiente o simplemente la necesidad de escupir palabras de vez en cuando. Pero una vez más, volvemos a encontrarnos. 
¿Por cuánto tiempo? No tengo ni idea, pero recurriré al ahora o nunca y aprovecharé que apenas llevamos unas veinte horas del dos mil trece para usar la excusa de los propósitos de año nuevo.
Al fin y al cabo, no tengo por qué darme explicaciones.