domingo, 3 de marzo de 2013

Kinderuniversiteit

Dicen que la imaginación se va perdiendo a medida que vamos ganando años.

Yo nunca he querido creérmelo, pero hoy me han demostrado lo fascinante que pueden llegar a ser las ideas de unos niños de ocho años. Increíble la cantidad de cosas que nos pueden enseñar unas mentes que todavía no están entrenadas, que todavía no tienen límites de ningún tipo. Y lo que son capaces de hacer en cincuenta minutos.


A este paso, nos dejan sin trabajo (más todavía).

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